El Uniforme de la Policía

El ministro de Interior y Policía, Monchy Fadul, se ha referido a la intención que existe de cambiar el uniforme policial como parte del proceso de rescate de la imagen de esa institución.

Ha dicho que este esfuerzo tiene un costo de más de mil millones de pesos y que se inserta en el programa de relanzamiento de nuestra PN con miras al plan de seguridad ciudadana anunciado por las autoridades. A partir de este anuncio, muchas han sido las críticas que se han formulado, coincidiendo todas en el hecho de que una cosa es el uniforme y otra muy distinta es el uniformado. Llevado esto al terreno del marketing comercial, sería igual a relanzar un producto desacreditado cambiándole sólo la etiqueta al mismo y sin hacerle reformulaciones cualitativas importantes y notables.

Nada es tan difícil que recomponer la imagen de una institución que ha perdido credibilidad. A veces resulta más económico y saludable relanzarla a partir de otro esquema conceptual que le distancie del original.

En el caso de la Policía Nacional, pienso que para hacer transformaciones serias de imagen se necesita algo más que un simple cambio de uniforme.

La transformación debe ser tanto de forma como de fondo.

Estamos en presencia de una institución cuya imagen está permanentemente supeditada al accionar particular de sus miembros, lo cual hace compleja la operación dada la debilidad normativa suya y la debilidad formativa de sus miembros.

Ciertamente la población no cree en la policía ni tiene fe en ella porque nunca se ha interesado en asumir una conducta que hiciera variar esa percepción. La imagen de un producto o servicio es algo intangible, intocable. Se construye en base a respuestas.

La imagen de marca es un compromiso porque involucra a todas las partes. Pero también es una actitud, una forma de ser y de hacer. El cambio de imagen de una institución empieza por establecer qué queremos que piensen de la misma y qué clase de nueva imagen vamos a construir como sustituto.

Eso es preciso establecerlo antes de cambiarle la ropa.